MODA SUSTENTABLE

La sostenibilidad en la producción de bienes de lujo.

La moda es una expresión profundamente social entre los individuos. En toda cultura y época histórica se puede observar que el vestir forma parte del ADN cultural y social del ser humano.

Se crean tendencias, se cambian gustos o preferencias, pero la moda ocupa un espacio en el tejido social. Las diferentes tendencias quedaran marcadas en la memoria histórica colectiva y personal de los individuos.

La moda también forma parte activa del mercado, se compra y se venden productos relacionados a las tendencias que se crean. 

Las firmas de productos de lujo, ocupan un lugar preponderante en este mercado; movilizando recursos monetarios, humanos y tecnológicos a su favor. Francia e Italia lidera entre los países que invirtieron recursos en la innovación y diseño en el mundo de la moda. Firmas tales como Luis Vuitton, Gucci, Chanel, Hermès , Dior, lideran el mercado a partir de la sectorización de estrategias de venta de sus productos y la apuesta al mercado asiático.


Ranking de marcas de lujo más valiosas del mundo

1-Louis Vuitton, Francia- 47.214 millones de dólares.

2- Chanel, Francia- 37.006 millones de dólares.

3- Hermès, Francia- 30.966 millones de dólares.

4- Gucci, Italia- 25.274 millones de dólares.

Fuente: Kantar y WPP 


Estas cifras reflejan la magnitud del mercado de lujo en el panorama del mercado de la moda en general. Y lleva a preguntarnos cuales fueron en el conglomerado de marcas de lujo las estrategias para la sostenibilidad medioambiental, en donde se incluye en esta categoría al factor humano.

En los últimos años, grandes marcas internacionales dieron los primeros pasos en consolidar lo que vamos a denominar ” Modelo Eco”, una serie de buenas prácticas relacionadas al modelo de negocio. En donde el denominador común de todas ellas es incorporar procesos sostenibles en su estrategias de producción, distribución y venta.

Dentro de este proceso de generar consciencia ecológica y de empoderamiento del trabajo artesanal; es que surge el concepto de nuevo lujo, redefiniéndolo desde una mirada mas ética y sostenible.

Artesanos elaborando el clásico sombrero MONTECRISTI. Manabí, Ecuador.-

El destacable que firmas que concentran una amplia participación en la industria de la moda lleven a cabo prácticas sostenibles. Sin embargo, existe un gran desconocimiento social sobre la efectividad de aquellas prácticas.

Un claro ejemplo es la decisión de marcas como Chanel, antes Calvin Klein, Burberry entre los mas destacados; quienes decidieron no utilizar pieles de animales en el diseño de sus colecciones. Apelando a una políticas ética y anti cruenta a favor de los animales.

Es loable, defender esta decisión. Sin embargo existen matices para analizar en los fundamentos que promueven estas marcas. Y muchas veces se radicalizan los conceptos. sobre todo cuando estos son re– interpretados.

Perdiendo de vista el real impacto que estas políticas conllevan.

Existe una alternativa posible a la radicalización. Crear bienes de lujo sin perder la perspectiva sustentable, diseñando estrategias que colaboren con la sostenibilidad ecológica y procurando la revaloración del trabajo artesanal.

El caso del trabajo con pieles , es controvertido en la bibliografía. Se aconseja que se utilice la piel cuya procedencia este regulada.

Se respeten las normas de producción en donde exista un control de las practicas a favor del cuidado del medioambiente, como el control del agua servida, eliminar de las practicas el desecho de los residuos tóxicos industriales arrojados a vertientes naturales de agua.

El uso de pigmentos naturales en el proceso de teñido de las pieles, evitando así el uso de productos contaminantes con cromo o zinc.

La utilización de pieles de animales que se encuentren en situación de plaga, y afecte negativamente al ecosistema, tanto la flora como la fauna. Lo cual el uso de esta piel contribuye al ganar- ganar del modelo de producción.

Finalmente incorporar en la producción de colecciones el uso de plástico o material sintético en reemplazo de la piel, se evidencia fuertemente desaconsejable entre los ecologistas; por su impacto contaminante.